El grupo navarro Saltoki adquirió unas instalaciones que superan los 14.000 metros cuadrados

El complejo fabril lleva años en estado de abandono, desde el cierre de la empresa ourensana Halago Alimentaria en el año 2017. Los últimos trabajos que allí se acometieron fueron realizados a principios del 2023, cuando comenzó el desmantelamiento de lo que quedaba de la fábrica. Desaparecía del interior la maquinaria que había servido para elaborar la bollería industrial que se distribuía a toda Galicia, así como la gran planta de cogeneración que se había instalado en el complejo. Desde la firma ourensana señalaban en aquel momento que con aquella operación se trataba de evitar robos de material cotizado como el cobre que conservaban las máquinas, y por otra parte de preparar la instalación para una nueva actividad industrial.

No llegó a materializarse, una situación que va camino de cambiar tras la compra de la fábrica por parte de Saltoki. Es un grupo familiar nacido en Pamplona en 1978, dedicado a la distribución de material para instalaciones, desde elementos de fontanería, calefacción y climatización a electricidad e iluminación y material de construcción, de cerámica a sanitarios. El enfoque es, principalmente, la venta a profesionales de estos sectores.

Su llegada a Santiago vendrá a reforzar su implantación en Galicia, donde la firma está presente desde el año 2015, cuando abrió su instalación de A Coruña en el polígono industrial de Pocomaco. Más tarde llegarían aperturas en Ourense, en Vigo y la última de ellas en Monforte, en septiembre del 2022. Saltoki cuenta con implantación en el norte de España, centro de la península en el entorno en Madrid, con especial preponderancia en todo el corredor levantino, desde Cataluña hasta Valencia.